SumpaVive 2012: MARCELO VILLA NAVARRETE

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Quito, 1981. Publicó el poemario Brújula de polvo (2006). Obtuvo una mención en la Bienal de Poesía 2010 (Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo Tungurahua) con el poemario Persistencia del árbol. Segundo lugar en el Primer Concurso de Microcuentos Microquito (2010).

 

-O-

 

UN HOMBRE AMANECE

 

Un hombre amanece. Por saberse desalojado del sueño empieza a desdeñar su cama, las grietas del techo, la intromisión del frío por los vértices de las ventanas; luego recuerda sus harapos sobre la silla de siempre, y el tren del sol, raudo e impertérrito. Incorporarse no es una virtud, se dice, es algo que se hace sin pensarlo, de igual manera proceden las bestias. Afuera es el mismo viento de la primera mañana: se calza, se viste, atranca la puerta. Ninguna de sus pisadas deja huella antes de entrar, con su canoa, como cualquier  gota entre otras gotas. Se mira las manos y sabe que no son las mismas de hace unos minutos, o las de la víspera, o las de su niñez. Esto solo sucede cuando arroja las redes al mar. Sabe que cada día quedan menos cosas por creer, y que su oficio, como todos, no depende de él, y su resultado casi no le concierne. Pero no ha dejado nunca de mirar sus manos.

 

 

-o-

 

 

EL CISNE Y EL RINOCERONTE

 

Apenas te digo que podrías caber en una sola de mis manos, y una horda de gigantes se levanta y busca refugio en los cipreses. Ninguno tiene rostro. Los llamas y se evaporan.

 

Será porque has visto al paisaje reverdecer, elevarse y desgranarse; será porque ríes como un cuchillo en el agua y lees los intersticios de las piedras; será porque también abrigo un cadáver que perfuma las auroras y abofetea los ocasos. Porque has prometido una tumba al pie de tu puerta. No has llamado, pero aguardo el campanilleo.

 

Tu cuerpo se acerca como una guillotina. No ansío tus viñedos, ni la arena de tu boca. Busco igualmente una voz con el calor de los sepulcros.

 

Suelo pensar que pudiste haber muerto. Fue la llama y el hielo sobre los párpados, y silencios desgajados en las sábanas. Sembré tan solo la helada de mis días sobre tu nombre. Amar el surco y la tangente, como al estertor y al vagido. Te habita una carroza llena de manzanas, y son más luminosas cuando tu desnudez huye calle arriba.

 

La patria, es decir tú, sucede afuera. Está muy lejos de esta puerta con veneno en las cerraduras. Adentro hay un surco palpitante de agua turbia y bebo enmascarado. Entonces la miseria ya no importa, el mundo vuelve a ser doble o infinitesimal; me tambaleo y dejo caer tus fotografías. Las termino pisoteando.

 

Un cuerno te nació la víspera, me dices, un cuerno que atraviesa constelaciones. En el último golpe de dados comprendo que todo fue al revés: yo era el cisne y tú el rinoceronte.

 

Solo el olvido se ensancha, alguien llegará a ser loto, roble o diente de león. La primavera será una lengua muerta. Acá la niebla, el ladrido del sur, tus bambalinas arrojadas al otro extremo del mundo y que he recuperado.

 

 

-o-

 

 

FRÍO

 

Hay muelles disfrazados de alcobas donde pañuelos disfrazados de cuerpos se agitan bajo nubes disfrazadas de espejos. Y solo es real el frío.

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SumpaVive 2012: JORGE VALBUENA

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Colombia, 1985. Licenciado en Humanidades y Lengua Castellana de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Su primer poemario, “Presos”, recibió el Premio Departamental de Poesía de Cundinamarca en 2008. El mismo año “Los arados del parpadeo” fue merecedor del Premio de Poesía Revista Surgente. Su obra “Péndulos” fue reconocida con el primer puesto en el concurso Bonaventuriano de Poesía en 2010 y su poema “Abismos del silencio” fue ganador en el concurso nacional de poesía Palabra de la Memoria. Sus poemas han sido publicados en varias revistas y antologías. Forma parte del colectivo literario La Raíz Invertida. Realiza una maestría en Literatura Hispanoamericana en la ciudad de Quito. Publicó recientemente su primer poemario “La danza del caído”, El ángel editor, Quito Ecuador, 2012. 

 

-O-

LOS BACANTES DE SUMPA

(Apuntes destilados)

 

 

Poblado de vendavales, el día es otra ola que golpea la corriente. En la memoria un rezago de ardor en las pupilas. La noche ha sido toda un sorbo solitario. Orilla es cualquier signo que nos brota.

Camino al malecón, turbios de sirenas, buscamos el lugar donde perdimos la aurora.

Salinas con su hallazgo de mar entre los dientes, saluda los escasos espejos que tejimos, lanzándonos al árido concierto de los dioses.

(El oleaje del silencio golpea los despojos)

La península es un aguijón que nos envuelve, con el ávido fragor de sus raíces. Humo de memoria entre los huesos que nacen. Huellas que pisamos ayer donde hoy nos muerden.

(Íntimo rumor de las espinas)

Son dos edades que se habitan. La noche está en Sumpa, el día siempre es Salinas. Los ojos escancian a cada trago un esqueleto de gaviotas que volaron en otro canto.

También este poema es hueso de un instante disecado. Aquí también lloviznan algunas tardes pendientes. Letras que fueron quedando entre valijas de roca y los cántaros ansiosos de la brisa.

(Algún rayo de sol se busca entre serpientes, en medio de una noche siempre antigua)

 

 

 

18 – 08 – 2012

Península de Santa Elena

 

 -O-

 

DESVÍOS EN EL RETORNO HACIA LA MISMA ESPERA

 

 

I

 

La vida es recinto (también otro reino)

las cúpulas que a diario se derrumban.

 

El pasajero se aloja en el mar de su valija

mira por la ventana el cadáver que se asoma

vuelve a la silla y delata sus canciones

                     silba en el aliento

                     que se escucha en otra carne.

 

II

 

La vida es diluvio

llamaradas que flotan en la espera.

 

La mano talla las raíces de la orilla

              señala el sepulcro de las olas

              la sombra del navegante.

 

III

 

La vida hunde sus alas,

es un viejo cielo que anochece.

 

Éxodos de auroras (contagio de arcanos)

la huella vuelve a desaparecer en el fondo del camino

la lluvia posee en su dolor algo de historia

cada gota es una pluma del ángel que se deshoja

                                 y ve la piel cicatrizada,

cada gota es un relámpago de memoria.

 

IV

 

La vida nos acusa

rapta del verbo la voluntad de la savia.

 

Vela desde el tiempo el llanto de los otros

lo que hemos sido y quedamos siendo

                como tierra entre los lirios

que adolecen su color,

una mortal sapiencia que nos salva,

                silbido que navega,

gota en penumbra desde la lluvia del mundo.

 

 

-o-

 

 

ECOS EN EL PASILLO

 

Por aquí el tiempo

arde con premura en la vigilia

se cuela por alguna rendija de los años

organiza la secuela de los siglos

y sangra

el lugar de su renuncia.

 

Nunca muere,

el tiempo es un animal estrangulado

que oculta al alguacil de su sequía.

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SumpaVive 2012: ROY SIGÜENZA

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Portovelo, 1958. Poeta y cronista. Es autor de Cabeza quemada (1990), Tabla de mareas (1998),Ocúpate de la noche (2000), La hierba del cielo (2002), Cuerpo ciego (2005) y Abrazadero y otros lugares (2006). Consta en la colección Estafeta del viento (antología  de la poesía ecuatoriana del siglo XX, Visor, Madrid, 2006). También están los libros de crónicas ¿Y vieron bailar el charlestón a la “Chiva” Marina? (1991) y Portovelenses S.A. (1999) y una edición ampliada por el sello Editorial Sur del poemario “Cuatrocientos cuerpos” (2012).

-O-

 

CHANDUY

el mar que no sabe de mi ha regresado

otra vez a no saberme de nada

  

 -O-

 

GRACIAS POR LA ROSA DEL MUNDO

                                                        [Luis Cernuda]  

 

 De pequeño ya me rebelaba

¿Qué vieron mis padres en mí?

¿Un traidor? No sé

No me importaba entonces

Yo hice de mí mismo un héroe

(nadie conocía mi cantar de gesta)

Solo, a tientas, perdido a veces

con mi poca edad,

busqué y hallé otros cuerpos,

con los que me tendí y gocé

de la rosa desnuda del mundo.

 

 

 

 -O-

 

LA MISIÓN

Abalorios que jugaban con nuestra suerte eran
/nuestros dioses
(10 dedujimos antes de abandonarlos)

Pudrían nuestra comida

Quemaban el agua

Echaban abajo las palabras
(nuestras lenguas fueron condenadas al polvo)

Cada acto lo perseguían. Eran acuciosos.
Nos trataban como a contrabandistas

Llegaron a lacerar nuestros cuerpos con pestes
/desconocidas

Acabaron portándose como adolescentes
/caprichosos cuando decidieron quemar la ciudad

Mas entre los escasos sobrevivientes levantaremos
/Sodoma aquí, otra vez.

***

El mar de Jambelí es el mismo mar que mella los
/atracaderos en Amsterdam

Allí la huella de las embarcaciones con un mismo
/significado:
la voracidad

(un corazón vacío
un par de manos heladas
una palabra imposible de decir)

El agua haciendo que la vida corra,
que vacile al filo de la orilla como un desnudo
/trozo de mangle,
que vaya a la playa como una deidad poseída
/por el furor del nacimiento:
la semilla de la fruta de sal

El agua anunciante de su certeza

Mañana Será lo mismo: el mar es un fósil despierto.

 

 

 -O-

 

MARES DEL SUR

Para L. David

Las estrellas perdidas que viajan en los barcos,
son para ti.
Las Jibias hechas de nada o de lenguas quemadas,
son para ti.
Las piras de sal que arden al viento en noches
de naufragio,
son para ti.
El frágil cuerpo de un bañista envenenado por la espuma,
es para ti,
muchacho que las aguas pronuncian una y otra vez.

 

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SumpaVive 2012: Calih Rodríguez

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Macas, 1988. Músico, poeta, estudiante de música contemporánea en la Universidad San Francisco de Quito. Su primer libro de poesía, “Mi patria es el infierno”, se publicó en el II Festival Latinoamericano de Poesía “SumpaVive2012”.

 

-o-

 

ÉXODO  DE ARENA

               

Siempre regreso a la misma orilla,

Donde el mar cesa su majestad de fuego

Labriego perdido, labrador de ausencia

Soy solo arena, cualquier oleaje me destruye

Me deja sin escamas, cualquier viento…

El recorrido de tu cuerpo,

Fanal inquisidor de mi navío.

Soy solo arena, los espasmos de sal,

El mar derruido de furia,

Todo lastima mi fútil geometría.  

Que queda de las huellas en mi tacto.

Gaviota de luz sin recorrido aéreo

Soy solo arena esparcida en los desiertos,

En la orilla de la espada, en la boca del fagot.

Tus pies descalzos en mi superficie antigua

El roce ultimo de tus manos rompiendo el

Horizonte arado de mis labios sin forma.

Soy solo arena  incontable en tu desierto.

En tus abismos de sed, en tu mar de saliva.

Siempre regreso a la misma orilla,

A morir en la diagonal esfera de sequía,

O en el sueño oculto de la lluvia.  

Recorrí los siglos del barro, para ver

La arquitectura de tu enjambre,

De tus ojos líquidos de estatua.

Mis venas son arena, mi cuerpo es arena

Mi sangre es arena, mis huesos son arena

Soy solo arena envuelta en el sudario de la luna,

Sin soles en las manos, ni rostros de espinas.

El viento me esparce, me deshace,

Me hace emprender un ignorado viaje,

Sin rumbo de invierno ni brújula de vidrio a la deriva.

Cubro el pelambre de los lobos en su sombra de furia

Soy la niebla de polvo en las batallas.

Abrigo a los muertos en sus tumbas terrenales.

Soy alimento para los gusanos de la culpa

Custodio al cadáver y me profano de sangre

Seré tu lecho de muerte, y beberé tus labios,

Y entonces serás ceniza, serás arena infinita

Esparcida en los desiertos,

En la orilla de la espada, en la boca del fagot.

Cualquier oleaje te destruirá

Te dejara sin escamas, cualquier viento…

Serás solo arena, los espasmos de sal

El mar derruido de furia

Todo lastimara tu fútil geometría

Cuervo de la noche en recorrido aéreo

Serás la superficie de unos pies descalzos.

Y el roce ultimo de algunas manos romperán el

Horizonte arado de tus labios sin forma

En los abismos de sed, en el mar de saliva.

Regresaras siempre a la misma orilla

Y el viento de la noche te esparcirá

Por el alba y el poniente para morir bajo el diluvio.

En la diagonal esfera de sequía,

O en el sueño oculto de la lluvia.

Recorrerás los siglos del barro

Serás solo arena envuelta en el sudario de la luna,

Sin soles en las manos, ni rostros de espinas.

Cubrirás el pelambre de los lobos en su sombra de furia

Serás la niebla de polvo en las batallas.

Abrigaras a los muertos en sus tumbas terrenales.

Serás alimento para los gusanos de la culpa

Custodiaras al cadáver y te profanaras de sangre

Serás mi lecho de muerte, y beberás mis labios,

Y entonces, y al final, seremos solo arena,

Arena indescifrable, arena muerta. 

Juntos los dos, sin tacto, sin profundidades.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL MAR EMBRAVECIDO

 

69 lenguas de ira buscan mi yugular y mi espina deseada                                                                                            de alimañas y viajes, y la proa extravía el equilibrio y caigo                                                                                        repleto de tacto y sombra, y acostado en la lenta agonía del mar                                                                                     que se retuerce trémulo como un cuerpo herido                                                                          de océano y galopes de sirenas muertas y de ángeles,                                                                         la crisálida saluda mi canto de desolación y vidrio                                                                                            Que oleaje de furia, la marea crece con su banal                                                                   Juego de serpientes, y lanza mi nombre                                                                        hambrienta de naufragios y recibe la sorda                                                                     respuesta de las rocas que ya empiezan a lamer mi herida,                                                      hay tanta sal en la sangre, tanto eco en los ojos                                                                                  oh mar ciego y púrpura, oh espuma inerme de un milagro,                                                                  llanto pálido y humano como ancla perdida.                                                                          Ahora que el barco se hunde y solo tú puedes salvarme                                                               y dudas de mis dudas y mis ritos y de mis ruinas,

y con amarga dulzura dejas que me hunda 

y que el mar te libre de mi perversa compañía,                                                                      pierdo el ovillo hacia tus manos y empiezo a sumergirme                                                          con sed de ausencia y desmayo, inhalo el agua esquelética                                                            que se mece en mis pulmones, y con mis prendas húmedas de exilio                                                  y mantarrayas en los dedos, enciendo un cigarrillo de hojarasca,                                                                              para inclinarme a la señora muerte, a la que sin duda alguna;                                                amo todavía. 

 

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SumpaVive 2012: CARLOS LUIS ORTÍZ

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Alausí, 1979. Poeta, profesor universitario, comunicador social. Realizó la Maestría en Estudios de la Cultura con mención en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar con sede en Quito.

En el 2005 obtiene la primera y única Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía “Jorge Enrique Adoum” con el libro “El zigzag del solitario”. En junio del 2009 obtiene una Mención Especial en el concurso internacional de poesía “El Verso en Digital” en Andalucía – España con el texto titulado “Un lugar sin estaciones”; en ese mismo año obtiene el premio único en el Concurso Nacional de Poesía “Ileana Espinel”, con una recopilación de textos titulados “El niño alucinado”. En Febrero del 2010 obtiene el Tercer Lugar en la Bienal de Poesía de Tungurahua con el libro “Los duelos de un infante”. Reside en Guayaquil. Actualmente se dedica a la docencia e investigación. 

 

-O-

UN LUGAR SIN ESTACIONES

 

 

Sobre la mesa un caudal de alimentos pobres,

la ruina era nuestra, de quienes nos jugábamos el pensamiento con sueños irrealizables

 y desvestíamos cada una de las hojas que simulaban un otoño,

 pero no era otoño, en los sanatorios las estaciones no tienen cabida,

son pasajeras de una alucinación, de un episodio evocativo.

 

 

 Los alimentos morían en nuestras lenguas,

el sabor escaso,

 los olores sesgados por la blanca eternidad de los techos

se compadecían de nuestros cabellos canos al llegar la merienda.

 

Todos llorábamos hacia adentro,

en los ojos la amplitud del abismo,

 la incertidumbre de los fines de semana, de las visitas, del acoso de los locos

que por un tabaco nos hablaban de la misión geodésica,

del pecado de las monjas, de los castigos, del electro shok,

 de sus primos ausentes,

 porque  a los locos la gente normal  los vuelve ausentes

y detrás de un árbol amarillo

como el imaginado cielo de las costas

una mujer decapitaba a su muñeca desnuda

y le colocaba flores alrededor, arrodillándose y dando la espalda a la capilla.

 

El padre nuestro, los ave marías, las plegarias, la ostia, el vino,

 la purificación de las almas,

todo contorneándose con la música asilada en la piel,

 en las noches lejanas, donde la vida era un lupanar donde acostar la aurora,

 todo confundiéndose con la respiración de la tierra.

 

El hielo se derramaba sobre los maderos de una escalera,

y la llovizna se acomodaba lenta entre el césped y entre las baldosas.

Las criaturas que allí habitábamos

teníamos tatuados en la memoria segmentos de tiras cómicas,

pasajes de libros torturados en el ayer,

y en el ventanal por donde se colaba una paloma a lustrar sus alas.

 

 La sorpresa es un guante de seda con colmillos brillantes,

un arlequín con ojeras plomizas 

y nosotros un pedazo de metal

endureciéndose con el frío de la lumbre.

 

Los días se inclinaban con sus horas lentas,

con sus lánguidos recuerdos

 sobre el cuello de los amantes abandonados en las esquinas rotas.

 

 Los amigos en el bar contiguo a la tragedia levantaban sus copas,

 y nosotros queríamos escapar para emborracharnos una vez más,

 para replicar sobre los muros la enfermedad,

querernos en la legión de la miseria,

 y redoblar nuestras decadencias como un himno.

 

 La inercia se acomodaba en el agujero de una flor

 e íbamos en grupo a regocijarnos bajo los escombros de una luna.

 

Cuanta falta hacen las manos que el presente las relega de invisibles,

 cuando la angustia sigue reposando sobre un pasto de clavos.

 

 Nunca imaginé de forma tan clara

 el vibrar de una flecha,

 jamás escuché un blues torcido por un rayo,

 cuando todo pasaba del azul a lo infinito

 y queríamos hundirnos como peces en un mar de acrílico.

 

 Los toros cantaban en un llano

donde su presencia era recortada por la cortina gris de la neblina.

 En otro sueño, también queríamos ser envestidos por ella,

que divide a los animales, al campo y a los hombres

entre sus carencias y sus silencios.

 

Un corazón parcelado, para que lo habiten otros cuerpos parcelados.

 

Una vena que se iba construyendo con la sangre de otras venas

para desembocar en un abeto elevado como un globo.

 

Un gesto como una ciudad desprovista de gente,

 otra vez la ciudad vacía devenida en águila que nos raptaba.

 

Nos escondíamos en medio de las piedras,

a las que bautizamos como entrañas

 e inventábamos trapecios para subir al vacío.

 

Nunca hubo mayor riqueza

que la de los adornos incrustados en una espuma,

 o en una tabla rasa donde huían los continentes

 y los pueblos quebrantados.

 

Lazarillos brillaban,

cuando las mañanas se apagaban como un candil solitario.

Se arropaba  la madreselva

al ver a las raposas mostrar su sonrisa herida

 

Todo se vuelve lejano después de las rejas.

                                                        En los bemoles de un piano crecía un MUERTO

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SumpaVive 2012: EDISON NAVARRO

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Escritor y Comunicador Social por la Universidad Central del Ecuador. Ha realizado estudios en preparación actoral  en la Casa del Malayerba y formó parte de los Talleres Literarios de la Casa de la Cultura Ecuatoriana coordinados por Diego Velasco Andrade. Ha publicado los poemarios “Umbilikal” (2011) y “DES – HABITADO” (2012). Textos suyos aparecen en revistas y en distintas antologías y selecciones poéticas dentro y fuera del país. Mantiene el Blog de poesía www.umbilicalmundo.blogspot.com. Ha participado en varios recitales y encuentros de poesía, destacando entre ellos al II Festival Internacional de Poesía “SUMPAVIVE” 2012. 

-o-

1

 

Somos la distancia entre desaparecidos

esa suma brutal de pájaros inertes

donde llueven estacas,

o rifles disparando dedos

 

Abrimos el telón para iniciar este teatro de pulgas,

desalojo de cuerpos que no caben en el pecho,

somos una fosa común

el zumbido de una mosca que devora pupilas,

alguna botella de huesos.

 

Sumamos lo mismo que un enfermo

a las filas de esta marcha de encías

donde se arrincona un perro

 

Somos un ábaco de dientes

cálculo de cruces

para llorar al feto en la ventana

 

 

el que ahora SOY.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6

 

El esqueleto de mi lengua

ha muerto en las babas de caracol

que engordan tu reloj de arena

 

ahora solo existe el lodo

 

La marea entró por la ventana

para recoger el cadáver

y solo encontró una guitarra ciega

 

Nadie canta  el luto de mi boca

es tarde para arrinconar naves

en la garganta de la noche.

 

Solo nos queda la algazara

de las nubes penetrando

la barba de los náufragos;

anclas triturando

las piernas de alguna luciérnaga.

 

Sirenas de mi pecho

resistieron el vendaval

tragaron el polvo de tus dientes

y ahora son simple oleaje mudo.

 

Anzuelos de la mar 

arrastran un cuerpo al viento;

ya no cabe más tierra

ahí donde sepultamos

la carroña de velas

que empujan los peces

hacia aquel  invisible puerto.

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SumpaVive 2012: ANA MINGA

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Loja, 1984. Reside en Quito, donde estudió y ejerce el periodismo. Ha realizado estudios de psicología, semiótica, criminalística, ciencias políticas y actualmente cursa una maestría en ciencias internacionales. Adicional a su lengua materna, el español, tiene estudios del idioma francés e italiano. Tiene tres libros de poesía publicados: “Pandemonium” “A Espaldas de Dios” y “Pájaros Huérfanos”. Ganadora de varios concursos de literatura, categoría poesía y relato, dentro y fuera de su país (Villa Pedraza en España, en Argentina y Perú). En el 2010, en Estados Unidos, The Bitter Oleander, A Magazine of Contemporary Internacional Poetry & Short Fiction, la selecciona como una de las promesas literarias de Latinoamérica y prepara una antología para el 2013, que será publicada en ese país.

 

-o-

YO NO ESCRIBO PORQUE OTROS ESCRIBIERON ANTES

 

¡No!

escribo porque me tocaron horas raras

en las que uno presiente la muerte

el miedo

eso de quedarse invisible

y suicidarse frente al resto.

Horas en que sabes que naciste para Lucifer

y que como él has de tambalear por el mundo

luego del encuentro con el alcohol.

 

Yo no escribo porque otros escribieron antes de mí.

Escribo porque me enteré que estaba viva

y entonces fui al parque a ver a la gente pasar como palomas.

 

Escribo para mí

para el resto.

Escribo una denuncia

un reclamo

unas preguntas:

¿dónde está tu espalda?

¿dónde estamos…?

 

Escribo aunque sea sólo un existencialismo de esquina.

 

Escribo algo

porque uno también es el séptimo Juan sin Cielo

el lugar común

porque a uno también lo torturaron.

Disque por Dios

a uno también le tocó ser un crucificado

una bruja –manzana perfecta- en la hoguera.

 

Escribo a mis plumajes

a las lunas que caían sobre la casa

al pasto donde por primera y última vez me arrodillé

a la noche más negra y larga.

Al viento que me anticipaba la danza de buitres

a la flor que hace tiempo murió

a la música que se acuesta a los pies de mi cama

a  mi padre que fue un niño

a la pólvora que el tabaco me empujó a la una de la mañana

al grito de no me abandones

a la sangre que obstruye mis venas

a las manos que aullaron como perros sin dueño

al payaso que llora frente al espejo

al papel que en media alba sólo responde verdades

a la foto cuando uno todavía fingía inocencia

a todo lo que me permite alzar esta copa en las tinieblas.

 

Escribo

no porque otros hayan escrito antes

disculpen mi arrogancia

pero es cierto

yo escribo borracha

unas veces llorando de alegría

y otras gimiendo ceniza.

 

No escribo por humilde

ni mucho menos para liberarme de mis muertos

es decir de mis fantasmas

es decir de mis únicas compañías.

¡No!

Escribo porque detesto el olvido

porque no encuentro nada más que hacer en mi agenda:

cajón de ruidos.

 

 

-o-

 

 

INQUILINO

 

Te sientas para resolver un problema
como si en la esperanza estuviera la solución.
Esto era un tren sin retorno
murmuras
pero la vida se burla con las excepciones.
Renunciaste a ver por los ojos de un muerto
para que la mirada gastada que cargas
no se desvíe de lo que por fin llegó.

Ese nombre
siempre estuvo tatuado en tus huesos
¿ahora qué harás?
si tu memoria habla con sus demonios.

Si tus manos nunca agarraron paciencia
por estar rotas desde la infancia.

Si tu insuperable triunfo ha sido que te olviden.

¿Acaso te encerrarás en el armario
como la cosa que nadie se pondrá?

Darías los años que te quedan
el cielo con todos sus astros
hasta ser un poco normal.

La noche y el dilema avanzan
otro insomnio
otra vez a tomar vitaminas
para no exponer en la mañana
un semblante entrecortado.

Todos mienten
esa es tu verdad original
y ningún fuego la hará ceniza
para que vuele la supuesta fénix.

Los pretextos y el café en agua
ya no sirven
entraste a los puntos suspensivos
a esa etapa en la que el ser

encuentra un muerto dentro del espejo.

El inconveniente sigue ahí
vas por el octavo tabaco
sólo piensas en posibilidades
¿tal vez si su saliva fuera eterna?

Lo peor es que lo que intentas resolver
no es un problema
eres tú
tú la espada
tú el absurdo
tú el inconsolable.

Y hay algo más espantoso
mientras piensas
afuera el tiempo se come a la gente
cuando amanezca serás el impar
el loco que tiene toda la vida para sentir.

El final no llega
al otro lado de la noche hay sueño
así naciste y así te quedas
inquilino en tu sombra
con la única certeza
de que la vida es triste
aunque nadie te crea.

 

Sumpa, 18 de agosto de 2012 

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